En una resolución excepcional que anula una condena por ser excesiva, el tribunal de apelaciones del Segundo Circuito expone el papel de la misericordia en la imposición de penas

Un artículo por Jacqueline L. Bonneau y Harry Sandick, diciembre 20, 2017, editado por David Zapp y Johanna Zapp

En la causa United States v. Singh, 16-1111-cr (Kearse, Hall, Chin), el tribunal de apelaciones del Segundo Circuito dejó sin efecto la condena de 60 meses de encarcelamiento, la cual era casi tres veces lo más alto del intervalo según las Pautas para el dictado de penas que le correspondía al acusado por su reingreso ilegal a los Estados Unidos tras haber cometido un delito con agravantes.  El pronunciamiento del Tribunal recalca el papel vital de la misericordia y el temperamento judicial adecuado que se ha de tener cuando se aborda el proceso de imposición de penas.

“Antecedentes

“El acusado nació en Guyana, pero vivió en los Estados Unidos desde niño. Sus padres y hermanos vivían en los Estados Unidos, así como su esposa e hija adolescente. Hace más de veinte años, el acusado fue culpado de latrocinio y hurto postal, una infracción que reúne las condiciones de un “delito agravado” según su significado en el artículo legal que penaliza el reingreso de inmigrantes anteriormente expulsados de los Estados Unidos. Entre 1993 y 2004, el acusado regresó ilegalmente a los Estados Unidos por lo menos tres veces, fue deportado por lo menos dos veces, y para cuando reingresó ilegalmente por tercera vez, había sido culpado de por lo menos siete otras infracciones relacionadas con latrocinio. En junio del 2014, fue detenido por el Departamento de Policía de Nueva York y acusado de un cargo de reingreso ilegal a los Estados Unidos.

La admisión de culpabilidad y el informe precondenatorio

El acusado admitió su culpabilidad a este delito sin negociar un convenio declaratorio. El intervalo de las Pautas para el acusado era de 15 a 21 meses de encarcelamiento. El acusado recibió una rebaja de 3 niveles por su aceptación de responsabilidad. El Departamento de Libertad a Prueba recomendó que el acusado recibiera una pena de 21 meses, dentro del intervalo de las Pautas, y el Ministerio Público, de modo similar, solicitó una condena dentro del intervalo de las Pautas.

La imposición de la pena

“Antes de la vista para el dictado de pena, el acusado le escribió una carta a la juez sentenciadora—la Juez de Distrito Katherine Forrest. En la carta, el acusado admitió su transgresión, echó la culpa a “sus malos amigos y compañía” y dijo que había regresado a los Estados Unidos. . . porque “temía por su vida” ya que le habían golpeado, amenazado y robado en Guyana. El acusado terminó la carta “pidiendo otra oportunidad” y prometiendo no quebrantar la ley otra vez.

La mañana en que se iba a imponer la pena, la juez Forrest emitió una orden explicando que estaba “considerando seriamente una desviación en sentido ascendente” con respecto a la pena del acusado. Durante la audiencia, la juez Forrest indicó que no estaba dispuesta a conceder la rebaja de tres puntos por aceptación de responsabilidad, a pesar de que al final ella en efecto concedió esa rebaja de tres puntos. Sin embargo, concluyó que una desviación en sentido ascendente a 60 meses de encarcelamiento—casi triplicando lo pedido por el gobierno y recomendado por las Pautas—era necesaria para impedir “el reingreso casi inmediato” del acusado. También rehusó una petición de que se designara al acusado a una prisión en Pensilvania, relativamente cerca del Bronx donde vivían su esposa e hija. Estos tipos de peticiones son usuales en los dictados de pena y se conceden en virtualmente todos los casos.

 La Ley

Los tribunales de apelación anulan una condena por irracionalidad sustantiva solamente en “casos excepcionales”. El Tribunal enfatizó en particular el tamaño de la desviación desde la pena recomendada en las Pautas hasta una condena que excedía drásticamente las normas para acusados sentenciados de delitos parecidos por todo el país. La juez Forrest había impuesto una condena que era casi tres veces lo más alto del intervalo de las Pautas para el acusado, a pesar de que la Oficina de Libertad a Prueba y el Ministerio Público estaban de acuerdo con que una pena dentro del intervalo de las Pautas era adecuada.

El panel también rechazó la perspectiva de la juez Forrest del historial de conducta delictiva del acusado, ya que ninguna de las infracciones tuvo que ver con violencia o narcotráfico. Muchas de ellas habían ocurrido hacía décadas cuando el acusado era relativamente joven, lo cual de por sí es un factor atenuante, y varias de sus condenas anteriores habían terminado en libertad condicional, lo cual indicaba que los jueces sentenciadores pensaban que no se justificaba ningún castigo para esas infracciones.

El Tribunal pasó después a tratar los errores fácticos de la juez Forrest. El acusado no había reingresado ilegalmente a los Estados Unidos tres veces sino dos veces. El acusado no había pasado su vida viajando “de un lado a otro” entre los Estados Unidos y Guyana, sino que había pasado la mayor parte de su vida en los Estados Unidos. Y el historial delictivo del acusado no era extenso, tal como se discutió antes.

El panel también rechazó la conclusión de la juez Forrest de que “la aceptación de responsabilidad de un acusado y su aseveración de circunstancias atenuantes eran incongruentes o incompatibles con la aceptación”.  El Tribunal indicó que, en el momento del dictado de pena, un acusado tiene “un derecho absoluto” a ofrecer circunstancias atenuantes y solicitar misericordia sin socavar su aceptación de responsabilidad.

Por último, el Tribunal de Apelaciones tuvo la oportunidad de dirigirse al temperamento judicial adecuado para abordar la imposición de una pena, poniendo énfasis en el papel primordial de “la misericordia”, “la proporcionalidad”, “las diversas debilidades de la humanidad”, “la compasión” y “la generosidad de espíritu”.

El Tribunal terminó con una cita textual de un artículo titulado Diez Mandamientos para un Juez Nuevo:

“Sea condescendiente. Si nosotros los jueces pudiéramos poseer solamente un atributo, debería ser un corazón condescendiente y comprensible. El estrado no es un lugar para personas crueles o insensibles, a pesar de que tengan otras cualidades y aptitudes”.

**Actualización de este caso: El 18 de enero, el juez Forrest le dictó una nueva pena a este acusado y le impuso el tiempo cumplido. En el momento de la nueva imposición de condena, él habia estado encarcelado aproximadamente 30 meses.

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