Debido a que el proceso de deportación puede tardar meses, los extranjeros que van a ser deportados deben pedirle al juez sentenciador una rebaja a sus condenas de por lo menos un mes. El abogado defensor puede llamar a las autoridades de inmigración – sección de deportaciones – para determinar la cantidad de tiempo que se requerirá para deportar a un extranjero a un país en particular. Algunos países tardan más tiempo que otros, y algunos distritos federales tardan más tiempo que otros. En Washington, D.C., la demora puede ser de ¡hasta seis meses! Armado con esa información, un acusado puede pedir una rebaja razonable de su pena, equivalente al tiempo que se calcula que tardará procesar su deportación.
Es absolutamente injusto que los acusados permanezcan encarcelados mientras que las autoridades procesan su deportación. Los extranjeros que van a ser deportados deben presentarles sus quejas a sus consulados. Deben insistir en ser deportados temprano. No puede perdonarse que uno se vea privado de su libertad solamente porque el gobierno de los Estados Unidos no puede hacer las cosas bien hechas.
Un juez puede ser muy comprensivo si se le presenta este tipo de argumento. Un acusado sentenciado a 60 meses de encarcelamiento, seguidos de deportación, debe pedirle al juez una pena de 59 ó 58 meses. De ese modo el acusado no tendrá que cumplir ni un día más de lo necesario.
