Hubo un caso en el cual al acusado le ofrecieron un trato razonable para que se declarara culpable. Un abogado en particular estaba abogando por la declaración de culpabilidad, casi insistiendo en ella, amenazando con retirarse si el cliente no la aceptaba. Por una parte, había un buen motivo para aceptar tal ofrecimiento. Era una oferta generosa. Pero, por otra parte, existía el motivo de que al abogado no se le estaba pagando lo suficiente para ir a juicio. Ese es el peligro de pagarle demasiado poco al abogado. Uno cree que está consiguiendo algo baratísimo, cuando de hecho lo que está consiguiendo es una defensa limitada. Un abogado a quien se le paga lo suficiente para ir a juicio permanece en la causa durante todo su largo recorrido. Está preparado para ir a la guerra, no sencillamente para luchar en una batalla.
Medios de Prueba – Un acusado en una causa donde se le imputa importación tiene que declararse culpable o colaborar si el gobierno puede probar que él o ella hizo referencia a que se iban a enviar narcóticos a los Estados Unidos. Si el acusado va a juicio a pesar de que tal prueba fuerte existe, habrá consecuencias acerbas. Sin embargo, si el gobierno puede probar solamente que el acusado estaba envuelto en una actividad relacionada con narcóticos, pero no que él o ella supiera que las drogas iban a ser importadas a los Estados Unidos, entonces hay una buena oportunidad para lograr una negociación con el fin de una declaración de culpabilidad que no podrá rechazarse. ¿Por qué declararse culpable de un cargo cuando los medios de prueba son débiles? En un juicio puede pasar cualquier cosa.
Colaboradores Mentirosos – Los abogados creen que tiene que decirle al jurado que un testigo colaborador que encara 20 años de encarcelamiento tiene un motivo para mentir. Los jurados no son tontos. Ellos entienden los motivos por los cuales un colaborador testifica, y si no hay evidencia que confirme su testimonio, el gobierno tiene que usar con dureza el azadón para cavar el camino. Los acusados que están en espera del juicio oyen de causas en las cuales hay personas que son condenadas sobre la base de la fuerza de los informantes. Lo que falta en esos cuentos es que había evidencia que confirmaba lo que el informante dijo. La idea de que un testigo mienta al dar su testimonio no debe asustar a los acusados. Un acusado sabe lo que es verdad y lo que no lo es, y es ese conocimiento lo que debe guiarlo al hacer sus decisiones.
Jurados – ¿Qué decir respecto a jurados prejuiciados que están en contra de las drogas y en contra de los colombianos? No se dejen engañar. Los jurados son justos, y harán lo que el juez les instruya que hagan. Si el juez le dice al jurado que el gobierno tiene que probar más allá de una duda razonable que el acusado sabía que las drogas iban a ser importadas a los Estados Unidos, el jurado adherirá al gobierno a esa norma de prueba. La noción de que el jurado le hará caso omiso a las instrucciones de los jueces y declararán: “A mí no me importa lo que el juez diga, voy a encontrar a estos narcotraficantes colombianos (o dominicanos o mejicanos) culpables” es un mito. Aunque hubiera uno o dos fanáticos intolerantes en un jurado, se necesita que todos los jurados condenen, y eso no va a suceder.
